lunes, 6 de junio de 2016

Acostumbrándose


Te diría que duermo
lejos de los precipicios
sin saltos, en mares redondos
brillantes como tu luna
mirando luces desde el cerro

Te diría que me tranquilizo en tu pecho
que un viento no ensucia las calles
te hablaría de lo que me sobra
la risa y la suerte
Que me bastaría tu guiño
para contentarme con lo estático

Pero no puedo
no fui hecho para vivirte 
sólo para desesperarme
por el hecho de que todo funcione

Me cansé de ver por el mismo espejo
la loca que entierra y desentierra su anillo
con la esperanza de que cambie su color
el momento antes del alimento materno
la proximidad del número en la fila 
cada plástico que se quema
el posterior choque
y la sangre sin saliva

Cada soberbia intenta ser más alta
sin tocarse o con pequeños roces,
“competencia perfecta” la llaman 
con trampas y excepciones
atropellos invisibles,
y la gente no se ve
no se busca
ni desde el edificio más alto