martes, 16 de agosto de 2016

Otro Fragmento... y hasta ahí nomá' loco. No más


Y dale que los días siguen, que todo sigue, por mucho que el final sea trágico o feliz, muerte, viaje, escape, cárcel. Todo sigue, no es un final, pero lo es a la vez para esa realidad de un sólo cerebro. Pero todo sigue y no tiene sentido terminar así un libro, buscando una excusa para terminarlo, ya sea con un shock o hecho relevante. No tiene sentido terminar así una historia y el protagonista lo sabe, sabe que no tiene sentido esperar algo más. Y por eso todo sigue, y sólo queda seguir y cuestionarse cómo va a ser el día de mañana.

....

Qué harías. Qué quieres hacer con todo, con tus palabras y esto que más que sentarse a escribir mientras se toma un mate más que lavado es una forma de sobrevivir para no explotar y saltar por la ventana mientras se mira por ella, desde un alto piso en el centro de la ciudad donde ves los autos, la gente paseando sus perros, un malabarista que se resigna a irse a casa seguramente porque aún no cumple la cuota diaria en su esquina, la contaminación dando un color que podríamos llamar bonito en el cielo, las miles de luces que cada una alberga vidas enteras y realidades en las que quizá alguno esté mirando y buscando mi mirada dentro de este sentir perdido, una luz de televisión a través de cortinas delgadas, humo saliendo de las terrazas de amigos que comparten una parrilla, un grito de vez en cuando sin saber si es de felicidad, una risa, o de ayuda debido a algún robo del que pudo haber sido víctima, los letreros comerciales, el cerro, el monumento religioso en la altura para que sea visto por toda la ciudad, como en Río, Cochabamba, y cuantas ciudades más. Esto que no es más que estar sentado mirando esta realidad que es sólo un pedazo de una más grande y que a la vez es una, una en la cabeza de cada uno ya que sólo la vemos así. Y así intentamos cambiarnos y cambiarla, a veces para bien y otras sólo para conveniencia propia y qué. No es más que eso, escribiendo para sobrevivirse. Calmando un grito, introduciendo la duda del qué pasará mañana con algún dejo de esperanza para no cortar de raíz lo que tiene una gran probabilidad de fracasar. Pero vamos que por algo hemos seguido acá, porque a pesar de todo eso, se sigue, se lucha y cuantos más lo hacen sin saber que lo hacen porque sólo miran el fin del día y la comida en sus platos que tanto trabajo y horas de viaje intracitadino les cuesta. Y así, es sólo acá, en otros lugares se sabe que puede ser peor. Y por eso seguimos, porque hay tanto que hacer, tanto que ver y a la vez nada nuevo que ver porque sabemos que probablemente no veamos algo distinto, pero hay que seguir, no queda otra. Debe haber algo.

Santiago


Y si salí a verte 
fue por intentarlo
una vez más
quererte
reconciliarme
con tus caprichos
frialdades y arrebatos
tus tiempos de reloj de arena
y tu maquillaje 

Te caminé
te miré
te toqué
pero sólo sentí áspero
grietas 
algunas con agua
otras con papel
y restos de ti

Lo lograste
me atrapaste
aunque 
quizás me dejé
me golpeaste
aunque
quizás me lo busqué
me mataste 
aunque
quizás me maté

Y aquí estoy
escribiendo sobre ti
lugar de multitudes
que llenan alamedas

Como tú, Yayita


Mi mente se va como la tuya
mis ojos se pierden
en tu pasado
que juega con el mío
volando quizás a dónde
pisando quizás qué

Volviendo cuando te miran
esperando una respuesta
y sólo sonrío
y asiento con la cabeza
para conformarlos
para que crean 
que todo anda bien

A Cuba


Cómo fuiste capaz
qué te has imaginado
que a estas alturas de mi vida
con tu lucha y resistencia
vienes con tu realidad
a avivar el ideal
con tu gente
con tu son
que se mostró con verdad

Desde mi yuma vereda
veo tus grandes cornisas
que con abiertas puertas
van a tus campales calles
honrando a los héroes
miren o no al mar,
y siento ese olor
que sólo 
se respira en libros viejos
cuando la historia
entra hasta los pulmones

Y tú, noble guajiro
que sabes dar una sonrisa
que sabes de fútbol
aunque no el fútbol sobre ti
y que eres capaz
de hablar de aquel batallón
que los regresó al mapa
y de cómo el sol
baña a la caña
y a la selva
mientras la tierra generosa
da la comida que ofreces

Habiendo visto 
la selva a espaldas del mar
desde un campanario
vigilando el mapa,
la tierra bañada en sangre
como sus pares
de hermandad
entre el ideal y la pólvora
y una ciudad visitada
por haber dado nacimiento
a una leyenda

Ya extraño
a tus aguas y selvas
al calor que enciende
candela 
olvídate de eso
asere
a tu mujer
a tu revolución
tu ron
tus puertas abiertas
tu sonrisa
tu grito
tu mundo que sólo existe
ahí
en tu isla
Cuba

domingo, 14 de agosto de 2016

Fragmentos de


Es extraño, y si bien la situación actual se hace más normal día a día, extraño. Está ahí, pasa un tiempo y ya no hace daño, pero está ahí como parte del recuerdo que nadie quiere borrar. Se queda con el recuerdo, y con su mortal frecuencia. Esos momentos otra vez, que son recordados hasta hoy con sonrisas dibujadas de manera insurrecta y que de sólo sentirlos los imagino, y lo siento, el calor, tu piel tan suave, perder de vista mi mano entre tu selvático pelo, sentir cómo sale el viento tibio de tu nariz pequeña que rozo con la punta de la mía al momento de darte un beso, a esos labios a los que siempre llego como camino inevitable luego de mirar tus ojos oscuros que también me miran de manera cómplice porque ambos sabíamos que venía ese beso, ese abrazo, ese sentir el calor de los cuerpos, ese cuello con cuello, ese giro y ese pasar mis manos por arriba de tus hombros mientras mi frente queda apoyada en tu espalda y mis muslos sostienen a los tuyos, los dos, cubiertos por una sábana reconciliada que yace ya desordenada y arrugada por la batalla que fue librada hace un momento atrás. Ese cerrar los ojos y volverlos a abrir y ver que aún estás ahí entre mis brazos, y que yo sigo ahí vivo para sentirlo


jueves, 21 de julio de 2016

No tiene por qué tener título


Y tu ciudad 
que otra vez 
se vuelve mía 
cuando la piso con un recuerdo 
parece menos gris
 más amable
capaz de levantarse 
al mostrarme una memoria 
y recordarme por qué luché 
capaz de abandonarse 
porque aún hay 
 mirada de fusil 
 y ese cambio...

Lo necesité 
y esta ciudad 
 que me vio nacer 
caminar y perderme 
me lo da de nuevo 
para escribirte 
en cada paso roto 
que me permite avanzar 
hacia todo 
y a esa revolución... 


lunes, 6 de junio de 2016

Acostumbrándose

Te diría que mi vida fue cálida
escapando a mares redondos
brillantes como tu luna
mirando las luces desde el cielo

Te diría que mi ser se tranquiliza con tu pecho
y que un viento no mueve el centro
te hablaría de lo que me sobra
lo bueno y la suerte
mi indiferencia a la muerte
y mi intolerancia al que cobra
que me bastaría una sonrisa para salir
y contentarme con lo estático

Pero no pude
quizás no quise
no fui hecho para vivirte
ni para odiarte
sólo para desesperarme
por el hecho de que todo
aún funcione

Y me fui cansando de ver
por la misma ventana
la ciudad cansada
de sí misma, día a día

Quejándose y llorando
en cada plástico que se quema
y el posterior choque
y la sangre

Cada estructura intentando
ser más alta
sin tocarse
o quizás con pequeños roces
“competencia perfecta”
la llaman los que saben
que aplica a las cosas
creadas por el humano
pero no al mismo humano
atropellos invisibles
la gente no se ve
no se busca
ni desde el edificio más alto

viernes, 29 de abril de 2016

Escapes


Cerrando los ojos
Masco la coca y piso el altiplano
un escape sensorial momentáneo
llegando a respirar
el aire que paraliza los pulmones
Pero sólo son hilos 
que me llevan a esos lugares

Me abrigo 
como si estuviera respirando el aire del glaciar
Me cargo las espaldas 
como cuando se está fuera de casa
Jadeo
Como si atravesase una selva
Y miro el cielo imaginando que
Lo que no veo tiene vida

Pregunto una dirección para creer
que estoy en otra ciudad
Y extraño a mi antigua casa
Para extrañar una comodidad conocida
Y así sentirme ajeno

Camino distancias
Que van desde el río a la montaña
Sólo por caminar
Como descubriendo piedras
Y en cada una historias de batallas

Y miro el mar sin mis ojos
Esquivando los llantos de la ciudad
Antes de entrar en los vidrios
Dejándome a mí en el sendero
Esperando que llegue el momento
Dormido en el acto
En este lugar
Donde sólo soy fiel
A la serpiente mineral


lunes, 11 de abril de 2016

Siendo una mezcla rara entre Meursault y Roquetin, de las pasadas y futuras ausencias, va este inédito para ti...

Estuviste ahí todo el tiempo
con tus brazos abiertos
sobre un conocido colchón
esperándome
a que yo abriera los ojos
y mirara hacia nuestro lugar
mientras caminaba por su lado
apenas rozándolo
sin sentir su profundidad
esa que hoy domina mis deseos

Me esperabas
a que despertara
de ese estado oscuro
me veías pasar
de un lado a otro
sin distinguir mis propias palabras
bañando en una nube negra
que sólo yo encontraba cómoda
que sólo me alimentaba
a mí y a mi otro ego
que a veces intentaba destruir
sin saber qué resultaría

Pasando esquinas
distancias
ataques de euforia
de soberbia
de estados sin memoria
estabas ahí
cada vez con los brazos más caídos
menos expectantes
como de finales conocidos
pero logré llegar a ellos una vez más
toqué tus manos
enredando tus dedos con los míos
cambiando el final por la sonrisa
pero volví a perderme
en mí
en mi orgulloso suicidio

Me esperabas
y ahora no lo sé
no lo puedo descifrar aún
ahora sólo puedo esperar
comiendo de mí mismo
con brazos expectantes y dudas
para cuando en un futuro
alta y segura
pases por mi lado
y me veas sobre aquel
viejo colchón
con los brazos abiertos
y la mirada fija en ti
como esperando una respuesta
 puedas ver lo que ya no soy
y lo que aún soy
y que volvamos a hundir
con nuestros pesos
unidos en un solo
el lugar
que tanto aguardó
que tanto observó
y que tanto nos ha esperado


Árbol alado


Raíces desde los vuelos cotidianos
dentro del día a día
lo que crece ni el viento lo arranca
no es un lugar
no es un momento
es la tierra y el conjunto donde la raíz crece
que aunque pueda desgarrar el cielo
y acompañar al cóndor
aunque pueda ser salar y ser selva
la raíz primera define al vuelo
de la tierra al aire
del apego a la experiencia
del aire a la muerte en tierra

.

jueves, 7 de abril de 2016

De Nostalgias Carcelarias...

He visto a mi lado
un salar contándome del pasado
y del cansancio de los que por su sangre sufrieron
hexagonales huellas lo cuentan
cada cual con viento
y más sal desde sus lluvias
ambición de sal
ambición de oro

Te conocí ahora a ti Selva
algo distinta
igual de cálida pero más sombría
y no son lágrimas
es sudor
no es sal
es hogar de vidas
rectangulares huellas lo cuentan
con grilletes abandonados
arados asesinos
y más semillas
ambición de verde
ambición de oro

La diferencia sólo está en los ojos
pero no en lo sufrido


sábado, 2 de abril de 2016

De Nostalgias Carcelarias (diciembre, 2015). Para ti Yaya.

De los recuerdos que se fugan
de los que se resisten a ser liberados
surgen penas e impotencias
por la duda de que no sean recordados

Es una madre que acompañó los pasos
los que me han llevado a escribirle
compartiendo ese amor por las letras
que en esta ocasión no podré mostrar

Pero de lo que sí le hablo
ella también y compartimos
es de miles de personajes
como los recuerdos inmortales
de una historia contada por sus palabras
tanto he heredado
que no lo había notado
del verso a la historia
de la curiosidad al compañerismo

Aún recuerdo los momentos
miles de viajes y un infinito tiempo
¿cómo no iba a aprender de ti?
¿cómo no iba a transformarme un poco en ti?

Mientras escribo tus palabras
la pena de no poder mostrarlas
junto al recuerdo que se resiste a ser liberado
me llevan al tiempo infinito en que reinaba mi dependencia
el extrañar, el necesitar, el llorar
y solo puedo levantar una promesa:
los recuerdos que se te pueden esconder
me encargaré de llevarlos conmigo
y con ellos tu inmortalidad


De Nostalgias Carcelarias (diciembre, 2015). Una oda al Altiplano (Iquique, 2014)

Querida tierra, pareces tan árida, pareces tan hostil,
pero si abres tus puertas cordilleranas, se puede ver, se puede ver lo fértil, el valle, la vida…


A días de volver a ti ya siento la marea

el ruido de olas que pronto serán viento
el momento de pisar la altura
y ver la marejada blanca cayendo del cielo


Siento mínima mi estatura

ante tal fuerza anclada a la serpiente mineral
ya voy subiendo en espíritu
aunque mis pies sigan en el mar


Ya siento el sol cercano

ya te siento en mis pulmones
ya te siento tierra de dos estaciones
ya te puedo escuchar en mis canciones


Junto al canto de las llamas

del cóndor
de la quena
y del Aymara vigilante



Del libro Nostalgias Carcelarias (diciembre, 2015). Poema selvático. Colombia (abril, 2015)

El aleteo de unos ojos sin ver
la vigilia de un mágico ser
la forma acuática de mirar el alba
junto a las gotas que perforan la piel

Todo abandonaré
lo hice otra vez
serpiente no me des la espalda
te veré en otra selva

Un trago dulce no calma la sed
una botella no cabe en el equipaje
escucho tu sorbo desde este paisaje
y bebo el ruido del motor

Perdóname
muy pronto llegaré
a muchos también dejé
pero solo hubo un mar que necesité